El precio de una página web no es universal y depende de muchos factores.
Una página web estática sólo busca mostrar información básica sobre el negocio y su contenido necesita actualizarse muy poco, mientras que una web dinámica es más compleja en su desarrollo, se actualizan a menudo y muestran contenido que varía en función de la interacción con el usuario.
Una web hecha a medida, es decir, desce cero y completamente personalizada, resulta mucho más compleja y costosa que una web hecha a partir de un CMS o Gestor de contenidos como WordPress o PrestaShop.
Aquí el tamaño sí que importa. No es lo mismo una página sencilla con las páginas habituales (inicio, sobre mi, servicios y contacto), que una página más compleja con decenas de servicios, en la que haya que gestionar un blog o una tienda online, por ejemplo.
Idiomas, SEO, gestor de citas, atención al cliente, galerías de imágenes, integración con redes sociales, integraciones con aplicaciones externas, área privada,…
Cuidar al milímetro cada detalle de tu web es fundamental para conseguir una buena experiencia de usuario. Una web fiel a la identidad visual de la empresa, con información bien estructurada, clara, ordenada y fácil de encontrar, con contenido interesante, imágenes/vídeos atractivos,… son aspectos que influyen mucho en la eficacia de la web.
No es lo mismo utilizar imágenes libres de derechos o cedidas por el cliente, que contratar a un fotógrafo profesional o comprarlas en sitios web premium.
La importancia de una buena redacción (copywriting), de calidad, persuasiva y optimizada para los principales buscadores (keywords), puede marcar la diferencia en el resultado final.
Traducir el sitio web a otras lenguas siempre va a suponer un coste extra al precio final de la misma. Dependerá de la cantidad de idiomas que se requieren, de la envergadura de la web, de la funcionalidad multilingüe que sea necesaria instalar y de si será necesario contratar traductores profesionales o no.
Otros aspectos a tener en cuenta a la hora de valorar un proyecto
- El registro del dominio: elegir el nombre de tu web y registrar el dominio o dominios es otro de los pasos que sí o sí tendrás que hacer.
- La contratación del hosting: otro de los elementos imprescindibles, el servicio web de alojamiento para tu web, y donde los precios variarán en función del proveedor que elijas y las prestaciones que ofrezca.
¿Y después?
Sí, hay un después.
Algo que se suele pasar por alto y que es de vital importancia si quieres evitar que tu web quede desactualizada y pueda ser víctima de ataques es el servicio de mantenimiento web.
Un servicio que mantendrá tu web actualizada y segura.
